Nunca Te Rindas!

 

Tienes la sensación de que no importa lo que hagas, nada parece salir bien? Nada parece tener efecto sobre lo qué está sucediendo en tu vida. Sea de trabajo o personal. Te ha pasado ? Pues es muy común y sabes que ? No estás sola en esto. Créeme que he estado allí, pero nunca me rendí.

El sentimiento de rendición es lo que te empuja a rendirte, a renunciar a lo que siempre has querido y dejarlo ir, y te preguntarás ¿qué puedo hacer para deshacerme de ese sentimiento?, cuando te sientas así tómate tu tiempo para pensar y sentir. No te presiones ni permitas que nadie te presione en ir en una dirección en la que no te sientas cómoda. Comprende que todo lo que te hace sentir de esa manera no tienen poder sobre tí y lo que quieres de la vida, pero permítete pasar y aprender de lo que te está llevando a sentirte así.

Tu tienes el poder para lograr lo que deseas, simplemente recuerda que si no lo crees, si no lo sientes entonces no importa cuántas personas motivadoras, asesores o capacitadores veas, nada se moverá ergo no te acercarás a tu meta. Cuando sientes que puedes lograrlo después de que alguien te lo dice es sólo porque siempre sabías que podías, lo que sucede es que a veces necesitamos a alguien que crea en nosotros y que nos empuje y no siempre el empuje proviene de “alguien” sino de “algo” y para ello es necesario también aprender a ver las situaciones difíciles como nuevas oportunidades.

Un ejemplo de algo que te empuja a lograr lo que realmente deseas es cuando tras años de trabajar para una empresa que decide dejarte ir bien sea porque los negocios no marchan como se deseaban y han llegado a la conclusión de que el personal necesita ser reducido, o quizás debido a cambios en la organización y su posición ya no es necesaria, en lugar de permanecer en la tristeza, estresada o deprimida, abraza la situación y tómalo como una oportunidad para cambiar y hacer algo que siempre quisiste, algo que te hace feliz y que siempre dudabas en dar ese primer paso por miedo o dudas sobre lo incierto que podría ser una vez dejas tu trabajo.

Sólo recuerde que nunca debes rendirte, porque estarías dándote por vencida y defraudarías a la persona a la que siempre debes poner en primer en lugar y esa persona eres TU.

 

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